Toro

Las ciudades, como las personas, presentan mejor o peor aspecto según el ángulo desde el que las miras. Toro presenta su mejor cara al sur. Si te acercas por el camino que te trae  desde Salamanca, la encontrarás en lo alto de unos dorados riscos arenosos dominando el Duero. En su estratégica situación  distinguirás perfectamente la silueta de su Colegiata sobresaliendo sobre el caserío. Es una imagen muy atractiva y una invitación a conocerla.

20151010-130359
vista de Toro desde el Sur

Es el vino lo que ha dado fama histórica a esta ciudad …tengo un Toro que me da vino y un León que se lo bebe, dicen que comentaba el rey leonés Alfonso IX. Un vino del que siempre oí decir que es tan espeso que no se bebe, se come. Eso era antes, te dicen los entendidos. Ahora hay bodegas aquí cuyos caldos no tienen nada que envidiar a los mejores vinos de Ribera del Duero, con cuyos viñedos comparte aguas y variedad de uva, aunque aquí la llamen tinta de Toro en lugar de Tempranillo.

20151010_01
el Duero a su paso por Toro. Al fondo el medieval Puente Mayor

20151010-112356

Pero antes de conocer sus calles, sus edificios, su historia y sus vinos, nada mejor que un paseo por la ribera del río para calentar la zapatilla y poder tener unas cuantas imágenes de esa fachada hermosa que ofrece la ciudad. Existe un sendero señalizado que transcurre entre el río y la vía de tren, pero yo prefiero cruzar por el puente de hierro a la otra ribera y pasear entre los campos segados de maíz, acercarme hasta la misma orilla del Duero y luego regresar cruzando el puente medieval.

20151010-110235
desde los maizales del otro lado del río

Lo que más llama la atención de este puente es su disposición, pues para cruzar el río eligieron justo el punto donde este gira 90 grados su curso, de tal manera que desde la calzada del puente puedes ver a un lado el río en perpendicular (lo normal) y por el otro en paralelo. Algunos historiadores lo justifican argumentando que el río cambió su curso en la edad media, y el actual meandro no existía entonces. Desde el extremo sur, la vista de Toro y su puente ha sido cientos de veces pintada y fotografiada.

20151010-115223

Cruzo el río y asciendo el fuerte terraplén que conduce, entre restos de murallas, hasta el Alcázar donde se alojaban los reyes leoneses y castellanos cuando andaban por aquí. No estuvieron acertados los toresanos a la hora de elegir en las contiendas de aquellos años en que se configuró España, apostando siempre por el bando perdedor. Apoyaron a Juana la Beltraneja frente a las aspiraciones de Isabel la Católica y después apoyaron a los Comuneros castellanos frente al emperador Carlos V.

20151010-114135
puente y castillo, reflejos de un importante pasado histórico

No por ello perdió la ciudad en ningún momento su importancia, siendo durante toda la Edad Moderna una de las pocas ciudades de España con representación permanente en Cortés, y también una de las 18 provincias en que se dividía administrativamente el país. Una provincia que curiosamente incluía a la actual Palencia y parte de Cantabria.

20151010-163829
callejeando por Toro puedes descubrir restos de un pasado explendoroso que a veces pasan desapercibidos
20151010-162749
el paso del tiempo cambia los usos de los edificios para adaptarse a las nuevas circustancias

Volviendo al camino, la importancia histórica se refleja en el urbanismo y la arquitectura de la ciudad, plagada de edificios interesantes, tanto en el ámbito civil como religioso. Paseando por sus calles puedes observar, a poco que te fijes, elementos en los edificios que denotan su ilustre  pasado, a pesar de que muchos de ellos estén hoy abandonados o semiruinosos. Es ley natural que nadie aprecia lo que tiene, y quizás por ello muchas veces los habitantes del lugar no se fijan en detalles que asombran al forastero.

La Colegiata de Santa María la Mayor es seguramente el edificio más conocido e importante de la ciudad, y su Pórtico de la Majestad, con las arquivoltas llenas a rebosar de figuras policromadas que explicaban al pueblo analfabeto la historia cristiana, es una de las joyas del arte de esta época de transición del románico al gótico.

Existen además otras cuatro iglesias, actualmente desacralizadas y convertidas en museos, que se pueden visitar por un módico precio conjunto. Y la visita merece la pena,  siempre que tengas una mínima afición cultural. Dos de ellas, la de San Sebastián y la de San Salvador llevan el apellido De los Caballeros, y otra se denomina Del Santo Sepulcro, lo que da una idea del poder que tenían entonces los miembros de la orden del temple, de malta, o cruzados varios.

20151010-144938
recordando tiempos pasados, no pueden faltar los caballeros templarios
20151010-133935
fiestas medievales

No se si he escogido buen día para visitar Toro, pues están celebrando no sé qué fiesta y sus calles y plazas están disfrazadas de época medieval, con tenderetes, guirnaldas, banderolas, mercado de época y música y juegos varios. Y sobre todo gente, mucha gente. No cabe un alma. Se van a beber toda la cosecha del 2015.

20151010-155910

Después de diluirme un rato entre el gentío y participar del jolgorio, y de hacer fotos a algunos toresanos que así me lo solicitan porque me deben confundir con algún reportero de prensa, abandono la zona ocupada por la plebe y me dirijo a descansar un rato a un pequeño parque desde donde se disfrutan unas espléndidas vistas sobre la vega del Duero.

La tarde  la pasaré callejeando y conociendo un poco más está atractiva ciudad. No me da tiempo a verlo todo, que hay mucho. Además, algunos edificios interesantes, como la plaza de toros, están cerrados. Para otra ocasión. No es la primera vez que vengo aquí ni será la última. Quizás en los próximos carnavales, que aquí tienen mucha fama.