El Azud de Riolobos

Este humedal artificial, creado entre campos de cereal para almacenar agua con fines agrícolas, ha sido ocupado mayoritariamente por aves migratorias que antes pasaban el invierno en los lavajos castellanos que por uno u otro motivo han desparecido.  Es por ello lugar visitado asiduamente por los aficionados al avistamiento de aves. Y sobre todo es, por lo que a mi respecta, un estupendo lugar para pasear al atardecer en un día de otoño.

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azud de Riolobos, en los campos de Peñaranda

Pues es en estas fechas cuando se pueden fotografiar los atardeceres más espectaculares y avistar la gran cantidad de aves que habitan aquí, muchas de ellas solo temporalmente.

 

Yo, profano en la ornitología, no soy capaz de distinguir demasiado unas de otras, ni reconocer a las Malvasías, Espátulas, Zampullines, Avocetas y otras especies que encontraré por aquí, según me cuenta el librito que SEO/Birdlife ha publicado sobre las aves de este entorno. Ánades azulones, cigueñelas, espátulas, ánsares, cernícalos, milanos y somormujos (éstos últimos debido al exclusivo peinado que gastan) son los únicos que alcanzo a reconocer a media distancia. En cualquier caso es difícil verlos quietos y de cerca, porque enseguida levantan el vuelo conforme te acercas. Y los que no vuelan corren … que todos temen (inteligentemente) a los bípedos.

También ha sido aquí donde, en una visita anterior efectuada el pasado verano, he contemplado el bicho más feo que he visto en mi vida, si exceptuamos a algún ser humano de esos que a veces nos sacan en la tele. Después de mucho bucear en Internet he podido deducir que se trata de un Empusa pennata, una especie de mantis religiosa. El insecto en cuestión estuvo un rato descansando en un arbusto junto al que yo me encontraba, y  aunque se dejo fotografiar pacientemente, sin moverse durante un buen rato, no pude plasmarlo demasiado bien al no llevar un objetivo adecuado para la ocasión. Y es que uno no suele detenerse a fotografiar seres tan pequeños y no lleva el equipo adecuado encima.

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Empusa pennata, bello animalito

Realizar el recorrido completo alrededor del humedal lleva unas dos horas, siempre que no pares continuamente para hacer fotos como es mi caso. Es un paseo cómodo por tratarse de terreno completamente llano y por existir un sendero marcado entre la vegetación,  resultado del  paso habitual de pescadores, senderistas  y ornitólogos.

Como cuando paseo por cualquier otro lugar, no necesito un paisaje espectacular o un animalillo silvestre para disparar la cámara. Muchas veces la naturaleza muestra bellas y sencillas composiciones a todo aquel que esté dispuesto a mirar

Llegado el atardecer, es el momento de anclar el trípode en la orilla y preparar la cámara para realizar las últimas fotografías, en esa hora azul en la cual todas las imágenes resultan espectaculares. Es aquí cuando aparece el primer humano con quien me cruzo en la jornada. Un paisano mayor, del lugar, con una pequeña y sencilla cámara compacta, dispuesto a inmortalizar la puesta de sol. Se acerca algo tímido para entablar conversación y después de darse a conocer me pregunta  porqué se irá la gente a Ibiza a fotografiar las puestas de sol, con los atardeceres que tenemos aquí. Desconozco como se pone el sol en aquella isla, pero desde luego puedo asegurar que en este  inhóspito humedal, el atardecer es muy bello.

AQUI el track del paseo.