Salvatierra de Tormes

Salvatierra de Tormes posee el encanto nostálgico de los sitios que tuvieron cierta importancia histórica y geográfica y con el paso de los siglos llegaron a ser un simple punto en el mapa. Incluso hubiese desaparecido físicamente del terreno, inundado bajo las aguas, si la presa del embalse de Santa Teresa se hubiese elevado unos pocos metros más. Un montón de ruinas será la primera impresión que ofrezca al viajero que decida venir a esta villa. Como yo soy aficionado a pasear entre los escombros y a no olvidar los tiempos pasados,  hasta aquí me he acercado para darle un poco a la zapatilla y recordar tiempos mejores (para esta villa).

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Ruinas del castillo y murallas de Salvatierra de Tormes

La toponimia Salvatierra indica que en esta localidad entraban en suspensión las penas para aquellos condenados que decidiesen asentarse aquí. Una forma de repoblación ideada para situar  gentes en peligrosas zonas de frontera y asegurar las plazas. Porque sin incentivos como éste, ¿quién va a querer crear un hogar en una zona sometida a continuos ataques de los enemigos vecinos? Estamos en el reino de León en la Plena Edad Media, con el enemigo castellano a tiro de piedra al  otro lado del río Tormes  y el musulmán, no se sabe muy bien dónde, pero cerca por el sur.

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restos de la Sinagoga

Y parece ser que la repoblación funcionó y Salvatierra llegó a ser con el tiempo villa con un alfoz importante que incluía 22 aldeas. Después, hasta la extinción de los señoríos en el siglo XIX, fue Condado perteneciente a la casa de Alba y llegó a contar con varios miles de habitantes. Una barbaridad si lo comparamos con los 60 vecinos que arroja el último censo.  Los cuáles deben estar encerrados en casa o trabajando fuera cuando yo llego, pues las calles aparecen vacías en esta fresca mañana de invierno.

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embalse en el río Tormes desde Salvatierra

Pero antes de recorrer las pocas calles del pueblo pongo ruta hacia el Dolmen El Teriñuelo, unos restos arqueológicos situados a unos 4 km. en la vecina Aldeavieja de Tormes. La carretera local transcurre paralela a la línea de nivel de las aguas del pantano. Línea que está casi en su altura máxima, pues el embalse está recogiendo todas las aguas que han caído estas semanas pasadas en la comarca y en la vertiente norte de Gredos, que han sido abundantes.

El frío obliga a caminar a buen ritmo, y en poco más de media hora estoy cerca del destino. Lo sé por un cartel envejecido que anuncia la próxima construcción de la urbanización El Dolmen. Porque cartel señalizando el sitio arqueológico no he visto ninguno.

Mientras busco algún indicio que me señale la presencia del dolmen, me pregunto si no habría otro sitio mejor para urbanizar que encima de los pocos restos del pasado lejano que hay por aquí. Con la cantidad de terreno baldío, pedregoso y pizarroso, inepto para la agricultura, que hay en toda la comarca.  En poco tiempo localizo el túmulo, con su cámara funeraria, y el corredor de acceso.

El sitio arqueológico de El Teriñuelo está catalogado y protegido como bien de interés cultural (BIC). Lo cual tampoco le sirve de mucho. La verdadera protección se la proporciona la realidad de su aislamiento y la falta de interés de las gentes por estos asuntos. Esta circunstancia evita que salvajes de diferentes pelajes se acerquen a destrozarlo como manda la tradición. Después de un rato observando e imaginando a los hombres peludos del Calcolítico arrastrando semejantes pedruscos como Obelix con sus menhires, reanudo mi marcha camino de Aldeavieja de Tormes.

Camino por la orilla del pantano, parando de cuando en cuando a realizar alguna fotografía de la villa de Salvatierra desde lejos. Mirando desde el sur ofrece una bella imagen, en la que destacan sus restos amurallados y lo que queda del castillo, tan cercano a las aguas embalsadas que éstas podrían haber sido su inmenso foso protector. Claro que cuando se edificó no había pantano sino un profundo tajo hasta el cauce del Tormes. Y un puente, que dicen romano, que cruzaba hasta la otra orilla. Quien quiera verlo tendrá que bucear.

Aldeavieja, en su día perteneciente al alfoz de Salvatierra, es hoy en día más grande que ésta. Al menos más poblada, aunque también cuenta con su buen porcentaje de edificaciones ruinosas.

Hasta Salvatierra continúo por el sendero GR-189 – corredor verde del Tormes – aunque de vez en cuando me veo obligado a saltar los vallados y caminar entre el ganado debido a las zonas encharcadas por las intensas lluvias de estos días pasados.

Llego a Salvatierra con algo de frío y humedad encima, pero con ganas de visitarla de nuevo. Apenas ha cambiado desde mi última visita hace unos cinco años. Solamente el edificio de las escuelas está siendo arreglado para convertirlo en albergue.

El resto sigue siendo un poblado con una inmensa mayoría de casas arruinadas, un castillo que cualquier día se desploma, unas murallas descompuestas y unas calles sorprendentemente bien pavimentadas. También existe algún edificio rehabilitado, como la antigua cárcel.

Entre las pocas casas que se mantienen en pie, aquella en la que nació  Filiberto Villalobos. Dicen de él, que fue médico bondadoso y altruista, y que por ello tenía siempre la consulta llena de gente pobre y sin recursos. Siempre atento a las necesidades de  los niños menos favorecidos, y predicando con el ejemplo, pues ya en su época de estudiante daba clases a los obreros por las noches. También como ministro de Instrucción Pública (lo que hoy es Educación) tuvo un especial empeño en proporcionar estudios a todas las clases sociales. Intenciones,  las suyas,  que no contaban con el apoyo del resto de diputados, ni siquiera de los de su partido, y que consiguieron que sus dos etapas como ministro fueran breves. Sin comentarios. Estamos hablando de la España de 1934. Cuentan que su entierro en 1955 ha sido el más multitudinario que se ha conocido en Salamanca.

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Con el buen estado de ánimo que proporciona recordar que hay buenas gentes en esta sociedad donde prima la codicia, y después de saludar a un perro triste que ni siquiera me ladró cuando pasé por delante de su casa, inicio mi retirada.

Aquí puedes descargar el track GPS.

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